RIVADAVIA PRESIDENTE

RIVADAVIA PRESIDENTE

Un día como hoy  pero de 1826 – Bernardino Rivadavia es nombrado primer Presidente de la República Argentina

El 7 de febrero de 1826 el Congreso argentino nombra primer jefe de estado de la República Argentina a Bernardino Rivadavia, aunque no sería un presidente constitucional. Tuvo mandato por un poco más de 1 año, hasta julio de 1927, cuando presentó su renuncia.

Marcando el inicio de una larga serie de políticos atados a los intereses económicos escondidos detrás de términos como “civilización!  o  “interés público”, este joven formado en las ideas liberales hipotecó estas tierras a favor de los intereses británicos.

Rivadavia fue un político que se educó en el Real Colegio de San Carlos y estudió leyes sin llegar a graduarse. Desde muy joven se dedicó a las actividades mercantiles.

La historia cuenta que Martín Rodríguez, próximo a cesar en sus funciones ante la declaración de guerra por parte del Brasil, resolvió centralizar la conducción del país creando la figura de Presidente para la que de inmediato fue designado Bernardino Rivadavia.

Rivadavia había sido el inspirador del Congreso, que comenzó a funcionar el 16 de diciembre de 1824, en su condición de Secretario de Gobierno de Martín Rodríguez, quién poco después fue reemplazado en el cargo por Gregorio de Las Heras.

Existía la necesidad de sancionar una constitución y también una Ley de Capitalización pero las pujas entre unitarios y federales impidieron cualquier avance.

Diputados como Manuel García planteaban un sistema duramente unitario, mientras que Manuel Dorrego, que a pesar de ser bonaerense representaba a Santiago del Estero, proponía un federalismo acotado a media docena de provincias.

Rivadavia asumió el 8 cuando aún no existía una Constitución. Había sido una designación bajo el apremio de las circunstancias.

En 1825 se había sancionado una Ley Fundamental que creó un Poder Ejecutivo Nacional Provisorio delegado en el gobernador bonaerense que manejaba las relaciones exteriores. Pero las cosas se precipitaron con la ocupación brasilera de la Banda Oriental, en el marco de su expansión imperial que incluía la amenaza sobre la Mesopotamia.

Apenas asumido, Rivadavia avanzó con el proyecto de crear una capital nacional y para ello la fijó en la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires y sus alrededores pero sometió a la mayor parte de la provincia de Buenos Aires al control nacional además de sus recursos, como los aduaneros, lo que provocó la renuncia de Las Heras a la gobernación.

Como presidente tuvo como principal responsabilidad frenar la expansión brasilera pero las obscuras negociaciones de su canciller Manuel García hicieron que renunciase el 27 de junio de 1827, cuando denunció que el propio García había entregado en sus negociaciones la Banda Oriental al enemigo.

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