CRISTINISMO, MACRISMO, MILEISMO Y EL REALISMO MÁGICO

CRISTINISMO, MACRISMO, MILEISMO Y EL REALISMO MÁGICO

ESCRIBE : LUIS GOTTE

No seamos hipócritas, y menos fingidores, nadie que milite en las estructuras del kirchnerismo tiene derecho a criticar al gobierno actual.

Alberto Fernández nunca fue dirigente de conducción, tampoco se ha destacado como administrador. Fue, eso sí, una tremendo rosqueador, un componedor de relaciones que Néstor fracturaba, porque al momento de votar todos tenían que estar adentro. Los votos se cuentan de a uno.

El actual presidente, junto a Sergio Massa, durante 6 años fueron grandes ‘»odiadores» de Cristina, la señalaron como la jefa de la peor mafia de corrupción, y sospechada del asesinato del Fiscal Alberto Nisman. La mayoría de los argentinos repetimos sus palabras. No fueron los medios, la oligarquía o la «casta judicial» los que nos dijeron qué decir. Fueron dos sujetos que estuvieron dentro y cercanos al poder. E indirectamente, responsables de la crisis de pánico que ha sufrido la hija del actual vicepresidente.

Milei, es un emergente de una Comunidad culturalmente empobrecida, embrutecida e insectificada. Una Comunidad que está muy molesta y embroncada con sus políticos

Peor aún, la gran mayoría de la militancia kirchnerista conocía de las denuncias existentes contra el Alberto y el Sergio como correveidiles del Departamento de Estado norteamericano.

En un acto de reinserción al universo K, ni siquiera China tiene un dispositivo de conversión tan rápido y efectivo para sus disidentes, los anteriormente mencionados, son incorporados a la magia de Cristina. El relato hará el resto.

Ahora, en qué momento creyeron que Alberto podría conducir a la Argentina, equilibrar la economía y armonizarla con la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria. Debiéramos ser condenados, todos nosotros, a recorrer los caminos del infierno del Dante, por pecar de perezosos e ingenuos. He aquí el desastre.

Cristina es un relato del realismo mágico, egoísta e individualista. Solo procura salvarse ella misma, como lo hicieron en su oportunidad Rivadavia, Mitre, Celman, Frondizi, Alfonsín

Y en esta crisis, en la que estamos inmersos, surge un nuevo jugador, tan inesperado como insólito, llega con cartas simuladas, es un tal Milei. Mientras en la mesa política se juega al truco, él se presenta con cartas de póquer.

Milei, es un emergente de una Comunidad culturalmente empobrecida, embrutecida e insectificada. Una Comunidad que está muy molesta y embroncada con sus políticos, y no tiene, o desconoce, los mecanismos institucionales para hacerse escuchar y expresar la frustración que siente contra el radicalismo y el peronismo. Es por eso que, de alguna manera, eligieron a este personaje fellinesco, absurdo y hasta bizarro, de Milei para que GRITE, le grite a la casta política que son corruptos. Solo queremos de Milei su sangre.

No nos equivoquemos, no crece la derecha o se viene el neoliberalismo. Solo se agiganta el espanto y la desesperanza y, junto a un estómago vacío, puede atiborrar al Río de la Plata de un revoltijo de cuerpos y tendones. ¿Dramatismo? No, es realismo histórico. Es acumulación de energía en nuestro pueblo que, como un magma volcánico, deberá estallar.

Cristina es un relato del realismo mágico, egoísta e individualista. Solo procura salvarse ella misma, como lo hicieron en su oportunidad Rivadavia, Mitre, Celman, Frondizi, Alfonsín. Del otro lado tampoco hay mucho, el macrismo es un fiel reflejo de la colonialidad, que, si les ordenan entregar la Cordillera de los Andes a Elon Musk, lo harán.

Ahora, ¿Cómo salimos de este laberinto? Decía el gran escritor justicialista, Leopoldo Marechal, que de los laberintos se sale por arriba…y salir por arriba es comprender la esencia del art. 1° de nuestra Ley Suprema, la CONSTITUCIÓN NACIONAL, para su efectivo cumplimiento y, en consecuencia, dar ese gran paso hacia la Comunidad Organizada.

La pequeña trinchera

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