MAXIMILIEN ROBESPIERRE

MAXIMILIEN ROBESPIERRE

Un día como hoy pero de 1758 – Nace Maximilien Robespierre, abogado y político francés, figura destacada de la Revolución Francesa.

Nos parece oportuno traer su recuerdo para establecer algunas comparaciones con personajes de la vida actual. El fanatismo, por más honrado que pretenda ser, siempre termina en el terror y el horror de no ver ni entender al otro que aparece como diferente, sin conmover a los verdaderos manipuladores en contra del pueblo.

Maximiliano  Robespierre  fue un político de la Revolución Francesa que instauró el régimen del Terror . Procedente de la pequeña nobleza del norte de Francia, se hizo abogado y frecuentó los círculos literarios y filosóficos de su ciudad en la década de 1780; sus escritos de esa época muestran la influencia de las ideas democráticas de Rousseau.

Cuando la conversión del Tercer Estado en Asamblea Nacional puso en marcha la Revolución Francesa (1789), Robespierre se erigió en defensor de las ideas liberales y democráticas más avanzadas (por ejemplo, fue él quien propuso la ley de 1791 que prohibía la reelección de los diputados, con la intención de renovar radicalmente el personal político).

Hombre íntegro, virtuoso y austero (recibió el sobrenombre de el Incorruptible), llevó su rigor moral y su fidelidad a los principios hasta el fanatismo. Esa fama le convirtió en uno de los líderes más destacados del Club de los Jacobinos, que agrupaba al partido revolucionario radical.

Robespierre impuso una sangrienta represión para impedir el fracaso de la Revolución, no dudando en aprobar leyes que recortaban las libertades y simplificaban los trámites procesales en favor de una «justicia» revolucionaria tan expeditiva como arbitraria; completaba el mecanismo represivo un sistema de delación extendido por todo el país.

Buscaba así eliminar las disensiones y cohesionar a la población en torno al gobierno revolucionario y al esfuerzo de guerra. Adoptó medidas sociales encaminadas a ganarse el apoyo de las masas populares urbanas, como la congelación de precios y salarios. Quiso recuperar la religión como fundamento espiritual de la moral y del Estado, instaurando por decreto el culto del Ser Supremo y celebrando en su honor una fiesta en la que quemó una estatua que simbolizaba el ateísmo.

Cansados de tanta opresión una coalición de diputados de diversas tendencias obtuvo  FINALMENTE de la Convención el cese y arresto de Robespierre y sus colaboradores en el Comité, en una turbulenta sesión en la que se impidió hablar a los acusados y en la que el propio Robespierre resultó herido.

Juzgado por sus propios métodos, fue guillotinado junto con veinte de sus partidarios en la plaza de la Revolución, poniendo fin al Terror y dando paso a un periodo de reacción hacia posiciones moderadas.

Todas las acciones abren el camino para un Napoleón Emperador de Francia.

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