SENTIRES DEL ALMA

SENTIRES DEL ALMA

Escribe Luis Gotte

Nuestra pobre Argentina, que tenía cultura y libertad, realizando su propia historia en comunidad nacional y a la que, de pronto, traidores y cipayos militares, sin virtudes alguna, aunados a serviles e indignos dirigentes de juventudes la traicionaron. Hoy, iluminados políticos, autopercibidos intelectuales cipayos, correveidiles mediáticos, sindicalistas y empresarios con números desordenados, le cambian la historia por un relato, que compra esperanzas, sueños e ilusiones sin esfuerzo alguno. Y quien construye en relatos, destruye a la Nación, desgarra a la comunidad e insectifica al hombre.

Nuestra pobre Argentina, otrora Justa Libre y Soberana, comienza a cabalgar con montura desconocida, detrás de metas ajenas. Ya no hace camino al andar, no tiene huellas que seguir. Dicen que su andar es por la ruta de la seda, haciendo camino como las hormiguitas. La pucha… carajo… como si fuésemos hormiguitas.

Nuestra pobre Argentina, que comenzó a tallar en Doctrina, síntesis hispanoamericana, de unidad y Patria Grande, con escritores y poetas, cantos y coplas, música y versos, contando las mismitos sueños y esperanzas de nuestra América. Tierra que debió ser de justicia y libertad.

Nuestra pobre Argentina, admirada como temida por lo que podía lograr si su pueblo se mantuviese hermanado. Británicos y franceses ya saben de lo que hablamos, ya mordieron nuestro polvo y en rabiosa retirada tuvieron que desandar sus pasos. Y en Malvinas comprobaron que, no éramos empanadas que se comen en un bocado.  Hoy recorremos el camino del Dante, hacia el infierno.

Nuestra pobre Argentina, que en 1940 le compraba a la Europa los alfileres de nuestras costureras y, en 1950, se les congeló la espina dorsal al ver nuestros aviones volar. Las rodillas les temblaron al escuchar que, en Córdoba, había una industria aeronáutica, donde se hablaba de aviones con alas en V, de un misil teledirigido, hasta alguno pensó que, si a estos paisanos, nosotros, que hacía menos de una década andaban a caballo, con cocina a leña y fregando la ropa a mano, podrían llegar a la Luna…nos faltó tiempo nada más. Si, nos faltó tiempo nada más.

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Nuestra pobre Argentina, otrora Justa Libre y Soberana, comienza a cabalgar con montura desconocida, detrás de metas ajenas

Nuestra pobre Argentina, con la Constitución del ’49, la más avanzada que el mundo supo conocer, donde se reconocía el derecho a nacer, a los niños, la familia, la ancianidad, a los más humildes poder estudiar e ir a la Universidad, cosas raras, todas estas, para los Estados Unidos británicos, que recién en 1960, un afroamericano, podía sentarse o compartir un colectivo y, fue, en 1966 que el Congreso incorporará, por primera vez, a un no blanco en su recinto. Hoy andamos por nuestras calles con miedo, la delincuencia creciendo, con provincias tomadas por los narcos, con gobernadores que actúan como tiranos y dictadores. Aborto, con ideas de liberar el consumo de drogas y aplicar la eutanasia a nuestros viejos… ¿Dónde quedó lo de ayer?

«nunca, jamás, hubieran permitido que le corresponda este destino a nuestra patria: ser chacra de otros»

Nuestra pobre Argentina, la de nuestros revolucionarios, la de María Remedios del Valle, Manuela Pedraza, Güemes, Belgrano, San Martín, Juana Azurduy, Dorrego, Artigas, el Facundo, Encarnación Ezcurra, Rosas, López Jordán, el Chacho, Varela, Alem, Roca, Yrigoyen, Mosconi, Savio, Baldrich, Perón, Lugones, Discépolo, Scalabrini Ortiz, Jauretche, el pepe Rosa, Fermín Chávez, Marechal, Hugo del Carril, Homero Manzi, Cafrune, Lima Quintana, Linares Cardozo, Rimoldi Fraga, Tamara Castro, el pampa Larralde, nunca, jamás, hubieran permitido que le corresponda este destino a nuestra patria: ser chacra de otros. Ser patria subordinada y colonial.

Nuestra pobre Argentina, dentro de su propio laberinto, sin poder intentar nada nuestro. Todo lo que cruza el océano Atlántico parece ser mejor. El instinto de pueblo, la creación de pueblo, la tenacidad de pueblo…culminó en el diván del psicoanalista. 

– Nuestra música, olvidada

– Nuestras creencias, deconstruidas

– Nuestras telas, cueros, costuras, extranjeras

– Nuestros poetas, escritores y decidores, sumergidos

– Nuestra ciencia, enajenadas

– Nuestro lenguaje, ridiculizado

– Nuestros vinos…aún siguen siendo nuestros.

Nuestra pobre Argentina, donde lo popular es malo. Se lo niega o se lo transforma en populista. Mientras tanto, lo antipopular, es decir, lo culto, lo civilizado, lo experto, que rechaza todo lo propio y aceptando todo lo ajeno, levantan los dedos en V para señalar el triunfo de Europa sobre estas tierras. Pero, ante este drama del hombre argentino, aún pervive en los pueblos de nuestras provincias, el amor en todo lo que nace del pueblo, todo lo que llega al pueblo y de todo lo que sueña el pueblo. Aún hay esperanzas de reconstruir al Hombre.

Nuestra pobre argentina, necesita urgente al que cante para que su pueblo lo escuche, al poeta para que el pueblo lo escuche, al narrador para que el pueblo lo escuche…la virtuosidad, de hábitos buenos, de nuestros políticos para que el pueblo le permita ser conducido. Necesitamos urgente abandonar los absurdo del ideologismo europeo, organizarnos en unidad, con el alma llena de mística, el pensamiento cargado de sueños, el cuerpo repleto de voluntad y la ciencia con hedor a pueblo.

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