QUE LES PASA A LOS RADICALES?

QUE LES PASA A LOS RADICALES?

INFORME ESPECIAL

A partir de algunos requerimientos, a este periódico, por parte de reconocidos radicales, desconcertados por el accionar de su partido y las alianzas tejidas por sus dirigentes con otras fuerzas políticas, hemos tratado de analizar los últimos acontecimientos con objetivad periodística y sin comprometer a nadie en los resultados obtenidos.

Hecha esta aclaración, necesaria en tiempos de posverdades, nuestra inquietud obtuvo una primera respuesta, que a groso modo representaría el cuadro de situación de una Argentina en general, pero se aplica al radicalismo en particular.

—Un rasgo definitorio de la política de la posverdad es que los activistas continúan repitiendo sus puntos de discusión, incluso si los medios de comunicación o los expertos independientes demostraran que estos puntos fueran falsos.—

Nuestro método de análisis es operar sobre lo que indica la realidad (lo que pasa) y como la realidad es la única verdad, como creían los antiguos griegos, a ella nos remitimos.

Esa primera respuesta consiste en que el universo político se debe dividir entre los que están “adentro”  y los que están “afuera”.

los que están adentro siempre actúan como de “adentro” y los que están afuera, siempre tienen mejores ideas y mejores propósitos

Para nuestro interrogante  no importa quienes sean los que están adentro o afuera, es más hemos observado que muchas veces los actores se intercambian y los que estaban adentro quedan afuera y algunos de los que estaban afuera logran “dentrar”, pero los roles no se cambian, es decir los que están adentro siempre actúan como de “adentro” y los que están afuera, siempre tienen mejores ideas y mejores propósitos.

Con esta primera aproximación al enigma planteado en el título, pasaremos a analizar lo que la convención radical realizó en el cónclave de La Plata del viernes próximo pasado. Más allá del documento de dudosa practicidad, esa realidad indica que los que están adentro pretenden seguir adentro no importa lo que piensen o digan los que están afuera.

Claro que los que están adentro, tienen sus propias vicisitudes, algunos diputados quieren ser gobernadores, algunos gobernadores quieren ser presidentes, algunos empresarios quieren , monopolio, y la cuestión no pasa de allí, no importan el país, la patria, el pueblo, etc., serán, según se mire, daños colaterales propios de las contingencias beligerantes. Y esto es, a no dudar, una guerra.

Por supuesto que esto que les pasa a los radicales, les pasa también a los pretendidos peronistas, a los comunistas y hasta a los liberales, que en estas cosas no son diferentes, si no miren lo que le pasa a los PRO.

Esta realidad que agobia, angustia, es la que abre una válvula de escape en múltiples factores que termina profundizando el problema de anomia, que permite la continuidad de los controladores de adentro y moldea un sistema político que apunta a suprimir la participación ciudadana.

Muchos jóvenes terminan creyendo que ser “revolucionario”  es ser conservador.

Los casi 400 convencionales  votaron por una  alianza de acuerdos programáticos y creyendo que el próximo presidente sería un radical (¿?); “Estos son tiempos de presidencialismo de coalición y la unidad de propósito hoy es mantener unidad y mejorar Juntos por el Cambio”.

En el desarrollo de la convención se modificaron los principios de la convocatoria ya que se ratifica el “acuerdo programático” en la Alianza con el PRO y Loustou y Morales se abrazaron y se hizo callar algunas voces disonantes. Que se doble pero que no se rompa.

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