CUANDO EL CHISTE ES OFENSIVO

CUANDO EL CHISTE ES OFENSIVO

Tener buen humor es algo recomendable, sobre todo en estas épocas donde la crispación se manifiesta como algo naturalizado. Luis Landriscina nos presenta en su antología de chistes y cuentos aspectos a veces desagradables de la condición humana y lo hace de modo tal de que es fácil aprender y corregir usos y costumbres no siempre agradables, el humor y el chiste tienen una función pedagógica.

Pero a veces el chiste suena a cargada, a tomada de pelo y eso molesta, enoja y muchas veces merece una respuesta.

Existen personas con mucha falta de tacto para el chiste y concluyen en ofensas. Esas personas deberían dejar el humor para los humoristas y ser serios, simplemente para no ser ofensivos, para no provocar. Natura no los dotó para la broma.

Hector Magnetto (Clarín), Martín Migoya (Globant), Carlos Miguens (Grupo Miguens), Paolo Rocca (Techint) y Federico Braun (La Anónima)

Pero, hay casos de chistosos que no son chistosos, desde esa pirámide de la superioridad de la riqueza (muchas veces mal habida) sus chistes son burlas a la condición de millones de personas que penan por cosas de las que ellos se mofan, como alimentos y vestimentas, medicamentos, vivienda y sobre todo información fidedigna, elementos estos que hacen a la dignificación de la persona humana.

En este rubro de siniestros humoristas pongo hoy a la cumbre de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) donde algunos como Federico Braun  dueño de La Anónima ( y ganador de millones de dólares) ante la pregunta ¿Qué hace con la inflación? Respondió chistosamente “remarco los precios”.

Remarcan los precios los empresarios de la industria alimentaria, desinforman los empresarios de los medios, especulan los banqueros, y nos refriegan esas situaciones desde el mensaje de los libertarios que nos pretenden enseñar a ser “emprendedores”.

Eso no es chistoso.

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