«Se llamaba JUAN DOMINGO PERÓN»

«Se llamaba JUAN DOMINGO PERÓN»

Escribe: LILIANA MATHEU

Nació en esta provincia de Buenos Aires –en la localidad de Lobos– cuando el siglo XIX estaba por terminar –en 1895– y su presencia configuró todo el devenir de la Argentina del siglo XX.Falleció a los 78 años el 1ro de Julio de 1974.

Había elegido la carrera militar. Alcanzó tempranamente la oficialidad y tuvo un destacado desempeño en funciones castrenses de gran responsabilidad en escenarios del Interior del país y, luego, en el ámbito internacional.

Como ávido observador de la realidad, se preocupó por la situación de las grandes mayorías postergadas y silenciadas en el marco de un país gobernado por minorías privilegiadas que disfrutaban los beneficios de un país encaminado en un modelo agro-ganadero exportador, y que daban la espalda a la brutal explotación de los trabajadores.

Tuvo ocasión de participar, por primera vez, en la función publica, cuando los mandatarios surgidos de la revolución del 4 de Junio de 1943, le encomendaron el manejo de la Secretaría de Trabajo y Previsión, de flamante creación.

A través de poco más de dos años de gestión, se contactó con las masas obreras que poblaban las incipientes industrias que la Argentina, en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, había visto florecer.

Estos trabajadores no conocían ninguno de los derechos y beneficios que a través de su accionar les serían otorgados. Esa identificación entre los enormes contingentes de asalariados y este jefe militar que los atendía como nadie antes, cristalizaría en aquella imponente jornada del 17 de Octubre de 1945. De allí en más, su candidatura presidencial, el triunfo en las elecciones de febrero de 1946 y dos mandatos consecutivos, sólo interrumpido por la brutalidad del golpe de estado de 1955.

Desde entonces y por más de diecisiete años, se le impidió volver al país, y el magno movimiento político que había creado fue proscripto, es decir, impedido de participar en la contienda electoral. El líder en su exilio español, nunca se desentendió de la realidad argentina y se fue preparando para concretar su retorno.

Los que lo despojaron del poder no advirtieron que la persecución y las prohibiciones sólo aumentarían la adhesión y hasta la devoción por este hombre, y el recuerdo imborrable de todas las transformaciones que, en apenas diez años había logrado para la gran mayoría del pueblo argentino.

Así fue que al conjunto de los trabajadores organizados se sumarían las nuevas generaciones,sobre todo de estudiantes que ahora –a diferencia de sus padres, muchos de clase media– se organizaban para luchar por su reivindicación. La consigna sería “Luche y vuelve”.

En su ausencia, la dictadura militar(1966/73, de Onganía, Levingston y Lanusse) con la continua represión y falta de libertades, había hecho pensar que sólo la lucha armada permitiría el triunfo del proyecto nacional y popular. Fue así, que el gobierno de facto, al no poder contener el descontento social y la escalada de violencia, finalmente le permitió retornar al país y, a su movimiento, participar en elecciones.

Era Marzo de 1973.Después de un breve interregno, en que el gobierno fuera desempeñado por uno de sus seguidores más leales, el Dr. Héctor J. Cámpora, el viejo caudillo volvía a la presidencia en un tercer mandato. Dijo que era un “león herbívoro” y que venía para lograr la paz y la reconstrucción nacional. Puso en marcha mecanismos que asegurarían encaminar al país en aquello de “la Justicia Social”, “la Independencia Económica” y la “Soberanía Política”, principales banderas de su movimiento. Pero, los enfrentamientos internos que se agudizaron en aquellos años 1973 y 1974, y la alta exposición no aconsejada para un adulto mayor, con la salud ya quebrantada, determinaron el desenlace de aquel 1ro de Julio.

Se llamaba JUAN DOMINGO PERÓN. El duelo por la ausencia de aquel indiscutido líder sigue hasta hoy en el pensamiento y en la adhesión del pueblo.

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