NACE LUIS AGOTE

NACE LUIS AGOTE

Un día como hoy pero de 1868 – Nace el Dr. Luis Agote, médico y legislador, descubridor del método que evita la coagulación de la sangre en las transfusiones.

La vocación de servicio de Agote no se agotó en la medicina. Actuó desde joven en la vida política argentina

Luis Agote (Buenos Aires, 22 de septiembre de 1868 – Turdera (Buenos Aires), 12 de noviembre de 1954), fue un médico e investigador argentino. Fue el primer profesional en el mundo que realizó transfusiones de sangre indirectas sin que la sangre se coagulara en el recipiente que la contenía al utilizar citrato sódico.

Asimismo tuvo actuación en la política de la Provincia de Buenos Aires entre 1910 y 1920.

Luis Agote hizo sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Central (actual Colegio Nacional de Buenos Aires). Ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en 1887, donde se graduó de médico en 1893 con una tesis sobre hepatitis supurada.

En 1894 asumió como Secretario del Departamento Nacional de Higiene y en 1895 se hizo cargo de la dirección del lazareto de la isla Martín García. En 1899 fue designado Médico de Sala del Hospital Rawson (ciudad de Buenos Aires), donde más tarde fue Jefe de Sala. En 1905 fue nombrado Profesor Suplente de la Facultad de Medicina y en 1915 Profesor Titular de Clínica Médica de la Universidad de Buenos Aires, cátedra esta última que tuvo a su cargo hasta su renuncia en 1929. En 1914 fundó el Instituto Modelo de Clínica Médica del Hospital Rawson, donde llevó a cabo un vasto programa de investigación, enseñanza profesional y asistencia a enfermos.

La vocación de servicio de Agote no se agotó en la medicina. Actuó desde joven en la vida política argentina. Fue elegido Diputado y senador en la provincia de Buenos Aires; designado Comisionado Municipal del Partido de General San Martín en 1912 y dos veces Diputado Nacional (1910 y 1916). Desde esta última banca fue autor de leyes como la creación de la Universidad Nacional del Litoral, la anexión del Colegio Nacional de Buenos Aires a la Universidad de Buenos Aires y la creación del Patronato Nacional de Menores Abandonados y Delincuentes.

Agote falleció en la ciudad de Turdera (calle Pretti 311) el 12 de noviembre de 1954, exactamente tres días después de haberse cumplido los 40 años de la primera transfusión de sangre que lo tuviera como principal protagonista. Para honrar su contribución a la Medicina se bautizó con su nombre a una calle, una Escuela Nacional de Comercio, el Instituto Modelo de Clínica Médica, el Instituto Nacional de Protección de Menores, el Centro de Hemoterapia del Hospital de Clínicas —todos de la ciudad de Buenos Aires— así como a escuelas primarias, centros de hemoterapia y bancos de sangre de todo el país. Sus restos descansan en el cementerio de la Recoleta.

La investigación de Agote

Luis Agote, preocupado por el problema de las hemorragias en pacientes hemofílicos, encaró el problema de la conservación prolongada de la sangre con la colaboración del laboratorista Lucio Imaz.

Sus primeros intentos, como el uso de recipientes especiales y el mantenimiento de la sangre a temperatura constante, no dieron resultado.

Buscó entonces alguna sustancia que, agregada a la sangre, evitara la coagulación.

Luego de muchas pruebas de laboratorio in vitro y con animales, Agote, aunque sin conocer el origen bioquímico del comportamiento, encontró que el citrato de sodio (sal derivada del ácido cítrico) evitaba la formación de coágulos.

Esta sustancia, además, era tolerada y eliminada por el organismo sin causar grandes problemas ulteriores.

 La primera prueba con personas se hizo el 9 de noviembre de 1914, en un aula del Instituto Modelo de Clínica Médica, teniendo como testigos al Rector de la Universidad de Buenos Aires, Eufemio Uballes, el decano de la Facultad de Medicina, Luis Güemes, el Director General de la Asistencia Pública, Baldomero Sommer, y el intendente municipal, Enrique Palacio, además de numerosos académicos, profesores y médicos.

Durante la misma un enfermo que había sufrido grandes pérdidas de sangre recibió la transfusión de 300 cm³ de sangre previamente donados por un empleado de la institución y conservados por la adición de citrato de sodio. Tres días después el enfermo, totalmente restablecido, fue dado de alta.

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