EL OJO DE UNA CERRADURA ELECTRÓNICA

EL OJO DE UNA CERRADURA ELECTRÓNICA

Como en el foro de aquella Grecia donde Sócrates reunido con sus seguidores procuraba parir análisis que alejados de los sofismas pudieran satisfacer sus inquietudes de amante de la sabiduría (filo-sofos), hoy nos encontramos ante las computadoras escudriñando la sociedad actual y saltan a nuestros ojos imágenes que se contraponen a los valores establecidos por el pensamiento decimonónico, ¿qué es la libertad?; ¿soy esclavo de mi mismo?; ¿hago lo que quiero o lo que me hacen hacer?; ¿existe el amor?; preguntas que no se hacen en voz alta pero que rondan en los entresijos de cualquier historia del humano de nuestros días.

“Está en nuestro ánimo la absoluta conciencia del momento trascendental que vivimos. Si la Historia de la humanidad es una limitada serie de instantes decisivos, no cabe duda de que, gran parte de lo que en el futuro se decida a ser, dependerá de los hechos que estamos presenciando. No puede existir a este respecto divorcio alguno entre el pensamiento y la acción, mientras la sociedad y el hombre se enfrentan con la crisis de valores más profunda acaso de cuantas su evolución ha registrado”. JDP Comunidad Organizada

Hundidos en la vorágine del diario quehacer el humano del siglo XXI carece de mucho tiempo para sentarse “debajo del árbol bucólico” a pensar su vida  y proyectarse en sus hijos como lo hacía el hombre del siglo XIX, aún aquel que en el siglo XX sabía, distinguía, al trabajo como una forma de ganarse el sustento. Ese hombre al que Carl Marx denominó “proletario” y lo contrapuso, de alguna manera, con los dueños de los medios de producción haciendo lugar a la “lucha de clases”.

El “homo meritocrático” que llega en algunos casos a ser “dueño de los medios de producción” y “proletario” al mismo tiempo.

De acuerdo a muchos pensadores del mundo occidental, contemporáneos, los avances de las concepciones “neoliberales” esas distinciones se difuminan en este “homo meritocrático” que llega en algunos casos a ser “dueño de los medios de producción” y “proletario” al mismo tiempo.

Semisepultada la idea de un humano integrado a una comunidad que diera al “yo” la dimensión de realizarse en el “nosotros”, el pensamiento individual reniega de la idea del nosotros, borra la alteridad y se concentra en el individualismo más feroz. Cualquiera “sueña con la pinta de Carlos Gardel” y ese sueño lo separa de las relaciones interhumanas para subsumirlo en un mundo virtual donde todos terminan poniendo y muy pocos sacan, como en una perinola endemoniada.

Por eso intento, tal vez anacrónicamente, rescatar el punto previo al extravío, para poder hacer pie y procurar volver a la superficie, sacar la nariz de las deyecciones individuales y reinstalar la idea de una Comunidad Organizada. Cual es ese punto?

“El bien y el mal obran sobre el hombre como sobre la sociedad. De lo individual a lo colectivo sus momentos oscilan entre arrebatos místicos y paroxismos pavorosos. Una postura moral procedente de un fondo religioso sólido o de una refinada educación ética intenta estipular los límites entre posibles y tentadores extremos. El hombre, en la desgracia, tiende a la introversión como tiende a la extraversión en la prepotencia. La duda y la soberbia son los extremos máximos de esa oscilación, producida en ausencia de medidas suficientes.” JDP Comunidad Organizada

Invito entonces a todos aquellos que crean que puedan aportar algo que sirva para instalar en las nuevas generaciones valores, los viejos y eternos valores, donde el humano deje de degradarse en falsos intentos. No sos mejor por tener más, sos mejor cuando lo eres.

Para eso tomo como válido punto de partida reconocer que nadie se realiza en una comunidad que no se realiza. Espero tu aporte.

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