FALLO LA CORTE

FALLO LA CORTE

El artículo 108 de nuestra constitución dice que el Poder Judicial de la Nación será ejercido por una Corte Suprema de Justicia.

Las crónicas de hace años nos vienen mostrando que los gobiernos, fueran cuales fueran, se preocuparon, se preocupan y nada impide suponer que se preocuparán por el manejo del máximo tribunal de justicia, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACION.

Para anclar el debate en los últimos años fijamos el gobierno de Carlos Menem como iniciador de esta preocupación. De allí en adelante podemos observar como el kirchnerismo, el macrismo y este gobierno mostraron gran dedicación en controlar el manejo de la Corte.

Las crónicas de 2015 dicen: “Cinco días después de asumir la Presidencia argentina, Mauricio Macri, oficializó hoy (15.12.2015) el nombramiento por decreto de dos jueces para la Corte Suprema de Justicia. El decreto, que no se utilizaba en la democracia Argentina desde el siglo XIX, fue rechazado incluso por sus socios de Gobierno.” (clic para ver)

El artículo 108 de nuestra constitución dice que el Poder Judicial de la Nación será ejercido por una Corte Suprema de Justicia.

De acuerdo a la concepción de nuestra democracia y específicamente planteado por quienes tuvieron la responsabilidad de pensar el futuro institucional de la Argentina, el PODER sería administrado en forma tripartita por un órgano judicial, por un órgano deliberativo y por un órgano administrativo.

El balance del accionar, pensaban en el origen, permitiría el progreso del país.

El Presidente y los gobernadores acordaron calificar la cautelar de la Corte como «de imposible cumplimiento»

Sin embargo, el control del ejecutivo (Poder administrativo o Presidente) parece imponerse, por razones que analizaremos aparte, sobre la justicia y sobre el legislativo. Así desde Perón en adelante el Presidente tendría mayor injerencia sobre los otros dos órganos.

Por eso los sucesivos fallos de esta Corte, llaman la atención. Parece que quiere, como poder de la constitución, marcar a los otros poderes su presencia.

Lo acontecido con el Consejo de la Magistratura fue un claro ejemplo de esa advertencia a un poder político que, pruebas al canto, no alcanza a hilvanar ningún proyecto de gobierno.

El Fallo ratificando la condena a Milagro Sala, el Fallo respecto de la coparticipación de CABA, etc., parecen dar la razón a aquellos que consideran a la Corte como poder independiente, pero al mismo tiempo dan pie a los que piensan que la Corte se ha constituido en Partido Político. Hay argumentos para ambas posturas.

En particular el fallo de la Corte Suprema que obliga al Gobierno a restituir los fondos por coparticipación que le había reducido a la Ciudad de Buenos Aires puso al presidente Alberto Fernández ante la necesidad de contener a los gobernadores y atender el reclamo que le llevaron para desconocer esa decisión, un pedido que también hizo sonar el kirchnerismo y que para Juntos por el Cambio implica una «ruptura institucional».

Este efecto, fue pensado por los integrantes de la Corte?. Si lo que se busca es eso, conmover al presidente y gobernadores, la Corte está cumpliendo un verdadero rol partidario de oposición. Pero como asegurar eso?

La simplificación de que todo lo que no es K es de Cambiemos o de Macri, ya deviene desgastada. Lo demuestran los jugadores de la Selección Nacional que no quisieron fotos con este gobierno. Hay muchos factores que indican que no es solamente la Corte, si así fuera, la que está marcando alguna diferencia.

Que el término “casta política” enunciado por Javier Milei haya prendido en todos los estratos sociales, es otra prueba del hartazgo de una sociedad que reclama otras cosas, además de mejores salarios.

Tal vez si pensamos en términos del agotamiento del relato “progre”, el fallo de la Corte se pueda interpretar como lo que debería ser: impartir justicia.

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